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  • 31.12.18
Julia Navarro (Madrid, 1953) ha publicado seis novelas que han sido long sellers en más de treinta países de todo el mundo: La hermandad de la Sábana Santa, La Biblia de barro, La sangre de los inocentes, Dime quién soy, Dispara, yo ya estoy muerto e Historia de un canalla. Ahora prepara la adaptación audiovisual de Dime quién soy. Tú no matarás es su última novela. En ella, Fernando, joven editor hijo de un republicano represaliado, decide huir de una España abatida por la Guerra Civil junto a sus amigos Catalina y Eulogio.



—Tu libro es un homenaje o una oda a los libros y a la literatura.

—Es un homenaje a los libros, a los lectores, a todo lo que hace posible la aventura de leer.

—Es también una novela de perdedores. Relata el exilio de tres amigos en plena Guerra Civil.

—Es una novela en la que yo reflexiono sobre la condición humana, sobre tres personas que tienen que marcharse al exilio por motivos diferentes y en los que el peso de la conciencia los acompaña durante todo su viaje. El libro empieza con un poema de Cavafis porque es el camino que ellos inician hacia una Ítaca a la que nunca llegan.

—Del Madrid gris de la posguerra al París de la Segunda Guerra Mundial. Pasando por Lisboa, Alejandría, Vichy o Santiago de Chile. Un escenario que atraviesa el mundo.

—Sí. Es una novela en que mis personajes, sus vidas, se cruzan con las de otras personas, en otros países y con los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, los acontecimientos importantes del siglo XX tienen un peso determinante en cuanto hacen.

—Al escribir la primera parte de esta obra, quedaste exhausta y la guardaste en un cajón. Aquel dolor de la posguerra duele cuando se le nombra.

—Yo, cuando empecé a escribir esta novela, no podía por menos que ver a mis abuelos, recordarlos. Y recordar algunas de las cosas que yo escuchaba en casa de pequeña y a las que yo no prestaba excesiva atención. Pero según iba escribiendo esta novela, iba teniendo como flashes, como retazos de aquellas cosas que contaban, de aquel sufrimiento. Y, sin duda, es la novela en la que yo más me he implicado desde el punto de vista emocional.

—Actualmente se está preparando la adaptación audiovisual de 'Dime quién soy'. ¿Qué más sabemos?

—Pues estamos en la fase todavía de terminar los guiones, que ya van muy avanzados. Ha sido muy complicado, porque me ha costado mucho y me cuesta mucho entenderme con los guionistas. Yo, a los guionistas, los veo como a los cocineros modernos. Los cocineros modernos deconstruyen los alimentos modernos y los guionistas deconstruyen las novelas, con lo cual yo he ido de sobresalto en sobresalto. Pero parece que estamos llegando al final a un buen término.

—Los nacionalismos del siglo XX nos llevaron al caos. Cartografiando nuestros días, ¿se corre el mismo peligro?

—Pues yo creo que, desgraciadamente, el hombre comete siempre los mismos errores. Siempre decimos que el conocimiento de la Historia nos debería evitar el cometer los mismos errores, pero tengo la impresión, con lo que está sucediendo en este momento con el auge del nacionalismo y de la xenofobia en toda Europa, en todo el mundo, de que estamos acercándonos otra vez al borde de un precipicio.

—Planteas en tus novelas que la Guerra Civil se acabó en la Transición.

—Sí. Sí. Yo soy hija de la Transición. Y yo creo que en ese momento la sociedad española decidió poner punto y aparte con lo que había sido no solo la Guerra Civil, sino con los años oscuros del franquismo. Creo que fue la sociedad española la que decidió mirar hacia adelante, apostar por el futuro y apostar por una Constitución donde todos tuviéramos cabida. Creo que estos 40 años han tenido muchísimas más luces que sombras, y no comparto en absoluto el juicio negativo que se hace de la Transición ni de estos últimos 40 años.

—Como bien has dicho, los grandes personajes femeninos de la literatura han sido obra de hombres. ¿Las mujeres estáis dispuestas a hacer lo mismo con los hombres?

—La verdad es que no lo sé. Mis novelas son muy corales, con lo cual nunca me he planteado esa venganza.

—Titulas el libro 'Tú no matarás'. El mensaje de amargura de un padre republicano a su hijo.

—El mensaje ético de un padre republicano a su hijo diciéndole que un hombre no puede volver a ser el mismo si quita la vida a otro hombre. Una recomendación no desde la religión, sino desde la ética.

—Porque el libro es, sobre todo, una reflexión sobre el odio, la venganza, la compasión y el peso de la conciencia.

—A mí me gusta viajar a los rincones del ser humano donde aflora todos sus sentimientos.

—Dices que los ciudadanos de hoy no tienen nada que ver con el franquismo, que Franco no está en la vida española. Pero la realidad de cada día te desmiente.

—Bueno, hay quien se empeña en que Franco vuelva a ocupar los titulares pero, yo lo siento, no comparto ni esa afición ni creo que el problema que tenga hoy la sociedad española sea Franco. Afortunadamente, Franco está muerto y bien muerto.

—A los veinte años leíste 'El cuarteto de Alejandría'. ¿Qué queda de la ciudad mítica y literaria?

—Yo a Alejandría la sigo viendo con los ojos de la literatura. Entonces, ahora acabo de venir, hace unas semanas he estado en Alejandría, y siempre la veré con los ojos de Durrell, con los ojos de Foster, con los ojos de Cavafis. Si me preguntas por otra Alejandría, no me suena (ríe).

—Para celebrar su publicación, Iberia regaló tu novela a los pasajeros de aquel vuelo a Santiago de Chile.

—Porque es uno de los escenarios de la novela. La verdad es que me pareció una idea realmente hermosa. A mí me encantaría subirme a un avión y encontrarme con que me regalan un libro.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: JUAN MANUEL FERNÁNDEZ

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