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  • 1.8.22
Mantener la producción de uva tinta pese al paulatino arranque de vides en la comarca. Esa es la previsión que mantienen los principales baluartes en la provincia del indicativo Vinos de la Tierra de Córdoba, un sello de calidad que entró en vigor el 26 de abril de 2004 y que, desde entonces, ampara la elaboración de tintos en la provincia.


La recolección de variedades tintas suele arrancar cada año con la variedad merlot, la primera en madurar. Tras ella, se recolectan las uvas del tipo syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. En el caso de la cooperativa agrícola La Unión, que desarrolla la mayor vendimia de toda Andalucía, la vendimia comenzó el pasado miércoles con la recolección de las variedades merlot y syrah.

La entidad, que junto a la cooperativa Nuestra Señora de la Aurora fue una de las impulsoras de la diversificación de variedades a mediados de la pasada década de los noventa, espera molturar este año unos 800.000 kilos de uva negra, si bien el aforo final dependerá de las condiciones climatológicas que se registren en la zona, tal y como reconoció Joaquín Torres Luque, uno de los encargados de la cooperativa.

En similares términos se manifestó Juan Antonio Aguilar, gerente de Bodegas San Acacio de Montemayor, que este año prevé una "cosecha corta", similar a la del año pasado, de modo que el aforo final se situará en torno a los 60.000 kilos. "De todas formas, dependerá mucho de las temperaturas de los próximos días, porque esta cantidad puede seguir mermando", advirtió.

En Montemayor, las primeras plantaciones de esta clase de uva se realizaron en el año 2000, al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles. Con todo, la primera cosecha de variedades tintas en la cooperativa San Acacio no llegaría hasta el mes de agosto de 2002.


"La superficie de uva tinta se mantiene en nuestra bodega desde hace tres años, gracias a que hemos logrado equilibrar la producción con nuestras ventas", precisó Juan Antonio Aguilar, quien subrayó que prácticamente el 100 por cien de vino tinto lo venden envasado, "con el consiguiente valor añadido que reporta a la cooperativa".

A juicio del responsable de San Acacio, "se están elaborando vinos tintos muy buenos en la zona, que están siendo reconocidos en concursos nacionales". Es el caso del Ulienses Roble, un vino multivarietal, elaborado con uvas Syrah, Tempranillo y Tintilla de Rota, que permanece doce meses en barrica de roble americano antes de ser embotellado.

"La diversificación de productos es siempre positiva", destacó el gerente de Bodegas San Acacio, quien no obstante reconoció que "el mayor problema que han tenido las viñas tintas durante la última década, y que ha llevado al arranque masivo de plantaciones, ha sido el lento decaimiento de las cepas de algunas variedades en nuestro clima, junto con unos precios de la uva que tampoco han acompañado".

Las plantaciones de variedades tintas en la zona vitivinícola de Montilla-Moriles comenzaron con la llegada del 2000, al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles.

Sin embargo, de aquella apuesta que se hizo ya solo quedan algunas parcelas testimoniales, apenas unas 200 hectáreas, tal y como desveló recientemente Juan Manuel Centella, presidente de la Sectorial Vitivinícola de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba).


Las primeras uvas de color negro llegaron a la comarca en 1973, concretamente al cortijo de El Caño en La Rambla. Allí, el técnico agrícola Francisco Solano Bellido decidió estudiar la aclimatación en la comarca de una treintena de variedades, al objeto de poder diferenciar en su sistema de plantación factores como la calidad, la producción y la época de maduración del fruto.

Dos décadas más tarde, las cooperativas Nuestra Señora de la Aurora y La Unión comenzaron a trabajar con variedades de uva tinta en dos plantaciones experimentales situadas en el término municipal de Montilla. En la actualidad, ambas entidades molturan la mayor parte de la uva tinta de la comarca.

Otra de las firmas que elabora vino tinto en la zona es Bodegas Marenas, que cuenta con cepas de la variedad Pinot Negra en el paraje de Río Frío Alto, a unos 450 metros de altitud, en plena Sierra de Montilla, en un terreno más calizo que el de Cerro Encinas, donde la firma que regenta José Miguel Márquez cuenta con otro viñedo de unas seis hectáreas sobre unos terrenos arenosos y arcillosos con altos contenidos en carbonatos y caliza activa que proporcionan un fruto de alta calidad.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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