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Mostrando entradas con la etiqueta El vuelo de la amapola [Mercedes C. Belloso]. Mostrar todas las entradas
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  • 26.7.19
Hasta no hace muchos años se había insistido en el origen romano y visigodo del municipio, no obstante, el origen del municipio se encuentra en el proceso repoblador iniciado por los monarcas asturiano-leoneses, hasta llegar al valle del Duero durante los siglos IX y X. Esta acción repobladora supuso la aparición de numerosos núcleos de población que serían los futuros municipios.



A estas entidades, eminentemente rurales, los reyes de Asturias y Aragón les otorgaron determinados privilegios de inmunidad, y en virtud de los mismos quedó prohibida la entrada en ellos a los funcionarios reales. Cualquier observador podría deducir de estas palabras que el problema local está resuelto en España. 

Pero la realidad es que existen serias dificultades, no como en los tiempos pasados, sino las que se deducen de la falta de diseño definitivo del modelo de organización territorial del Estado, que supondría una adecuada distribución de competencias y recursos financieros entre los tres poderes existentes: central, autonómico y local.

Don Enrique Orduña Rebollo

* * * * * *

Los municipios con los que soñamos son aquellos en los que la vida transcurrE de forma tranquila y segura. Son muchas las veces que confundimos estos conceptos con conformismo, mientras que el municipalismo se alimenta de un baño optimismo y progreso, rehogando su afán de superación en el entusiasmo de tener un territorio lleno de oportunidades y que permita retener los talentos, dotarlos de herramientas y de políticas públicas que les posibilite planificar a largo plazo, ejecutando además estrategias para la organización del territorio como base de nuevas acciones llenas de oportunidades.

El municipio es el pilar fundamental para construir una vida digna. Y gracias a esta realidad se pueden romper con muchos estereotipos y limitaciones que nos impiden ver más allá de lo que ya entendemos que es el municipio. Responder a las demandas de hoy es parte de un proceso de crecimiento que lleva al gobierno local a una estancia superior. Se hace necesario que la financiación y los recursos que se generan en el mismo se queden casi en su totalidad en ese ámbito, buscando otros mecanismos de financiación para el Estado.

La autonomía municipal es parte indisoluble de un crecimiento sostenible y humano que nos permita ver el gran potencial de los territorios, desde su base, desde “lo municipal”. Son diversas las acciones que se pueden realizar en el municipio para que se convierta en espacio ecosostenible. El desarrollo de iniciativas emprendedoras, el fomento al autoempleo, la creación de espacios públicos de fomento y orientación a los emprendedores, la incentivación de espacios sostenibles... son algunos de los ejemplos que se pueden desarrollar en los municipios.

Los municipios son espacios llenos de oportunidades en los que las empresas y los autónomos pueden iniciar sus actividades, siendo espacios más económicos que las grandes ciudades. Pero para que esto sea sostenible se hace necesario que los gestores locales trabajen políticas públicas locales que exijan a estas empresas la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, de esta forma, que sean socialmente responsables, con el territorio, con los trabajadores y con el medio donde desarrollan su actividad, aplicando las acciones que sean necesarias para no crear impactos nocivos en el medio ambiente.

Cuando hablamos de la Agenda 2030 y de los ODS hacemos referencia al desarrollo humano; estamos hablando de un cambio del modelo, de paradigma, que actualmente se está trabajando por una forma más sostenible, en la que los municipios y espacios rurales comiencen a ser el centro de las acciones y políticas públicas, por el simple y al mismo tiempo complejo hecho de que es en los municipios, en el territorio, en los espacios rurales, donde viven las personas.

El desarrollo de proyectos y acciones que vayan enfocados en la planificación del territorio y en la promoción del municipio, fomentando la vocación territorial y afianzando el acontecer socioeconómico que ya existe en el municipio, son parte fundamental de cualquier plan estratégico que tenga como objetivo el crecimiento sostenible.

El municipio es el espacio más directo del acontecer de los impactos medio ambientales y, al mismo tiempo, donde más rápidamente se pueden paliar y solucionar. Si vemos los municipios como espacios indefinidos no podremos concretar acciones más directas; sin embargo, en los espacios territoriales es donde realmente se pueden producir grandes cambios.

Un gran ejemplo de lo que exponemos es la posibilidad de recoger los excrementos animales en granjas, residuos que tienen un efecto negativo en el suelo por los gases que contienen y que perjudican a la larga el suelo y que pueden llegar a través de las aguas fluviales a los ríos y afluentes contaminándolos con estos gases.

Otro de estos impactos que podemos mencionar como mero ejemplo es el de los residuos que produce un taller mecánico: los aceites que se derraman al suelo, los neumáticos, las basuras que generan y que no se tiran en contenedores apropiados son altamente contaminantes y agresivos con el medio ambiente. Todo ello se podría paliar con formación, concienciación y políticas públicas que obliguen a reciclar y reparar los impactos que se generan y podrían ser fácilmente remediados.

Los microempresarios, los autónomos, las mujeres y los jóvenes rurales son la base de la economía local y, por tanto, pueden ser un gran ejemplo de acciones pequeñas con un gran impacto, inspirando al municipio y a sus habitantes en la necesidad de una conciencia socioambiental fundamental para el desarrollo de los territorios.

Por otro lado, la pobreza general y la pobreza infantil no son necesariamente extremas, pero sí excluyentes, ya que vivimos en un mundo en el que dinero se ha convertido en primordial para vivir, con lo cual crear municipios y espacios rurales sostenibles en los que se trabaje en la generación de oportunidades para sus habitantes se convierte en un reto fundamental.

De igual manera, si lo vemos desde la necesidad imperiosa de las grandes urbes de disponer de comida y alimentos frescos, esto se convierte en grandes oportunidades para las poblaciones que convergen entre lo rural y lo urbano, pudiendo trabajar no solo en la generación primaria de alimentos, sino que también se puede trabajar en la creación de cadenas productivas y en la derivación de subproductos generados del producto primario. Estas acciones conectadas con acciones que despierten la curiosidad y la consolidación del turismo rural pueden ayudar a crear municipios y espacios rurales sostenibles y económicamente atractivos.

MERCEDES C. BELLOSO
  • 19.7.19
Los sueños, las esperanzas, la familia, la educación, la cultura... son parte indivisible de un territorio. Los municipios son la parte político-administrativa de un territorio e, institucionalmente, son responsables de la aplicación de las normas y políticas que se aprueban a nivel nacional e regional, aunque es cierto que tienen cierta autonomía para aplicar y aprobar políticas públicas a nivel local. Por tanto, es en el municipio donde realmente se pueden erradicar las desigualdades y donde se puede llegar a una igualdad plena y efectiva.



Los municipios son el espacio más cercano a los ciudadanos, ya que es aquí donde viven y se desarrollan las personas. También en estos microespacios territoriales es donde  aprenden, se forman y se culturizan nuestros jóvenes.

Las limitaciones, los paradigmas, los efectos del micro y del macromachismo se dan en la vida cotidiana de los municipios, siendo más acuaciantes en los territorios más pequeños, pues este concepto se simplifica más conforme más pequeño es el municipio, dado que resulta más fácil de controlar lo que hacen y no hacen los vecinos.

Ello implica que las tradiciones, las formas obsoletas de ver las cosas, se multiplican por diez, siendo la crítica destructiva la que refiere el quehacer social de las pequeñas urbes. Sin embargo, el potencial de producir cambios es muy fuerte –e incluso sostenible–, ya que este acontecer urbano puede producir cambios sostenibles en el tiempo, desintegrando los estereotipos desde el aprendizaje por imitación.

La promoción del asociacionismo, sentar las bases de la igualdad de género, trabajar desde la cercanía, hacer que las Administraciones se conviertan en los inductores de la igualdad, son el punto de inflexión necesario para que comencemos a erradicar las desigualdades y a trabajar en las potencialidades de las personas, sin distinciones ni desigualdades.

Hasta ahora son las ciudades de medio y gran porte las que han generado y han sido protagonistas de los distintos movimientos y acciones dirigidas a concienciar en la necesidad imperativa de trabajar por la igualdad. Sin embargo, se hace necesario promover desde lo urbano y lo rural acciones que permitan perforar todas las fases inductoras de las desigualdades, concienciando a la ciudadanía de la necesidad de erradicar viejos conceptos desde el núcleo de la familia.

Son los rincones más recónditos de los municipios donde hay que trabajar para que las mujeres y las niñas puedan sentir una igualdad plena. Son muchos los municipios andaluces que, en pleno siglo XXI, sientan sus bases y creencias en estereotipos erróneos que fueron marcados a fuego.

De hecho, aún podemos apreciar muchas familias en las que ellas renuncian a todo para estar al cuidado de los hijos, teniendo el hombre el roll de traer el dinero a casa y visitar los bares populares de hombres después del trabajo, evitando participar de la educación ni de la vida de los hijos.

La cultura es una parte importante de nuestros pueblos y medios rurales, pero es cierto que en muchas ocasiones confundimos cultura con estereotipos y creencias erróneas que tienen su origen muchos siglos atrás. Ello limita a personas y familias, que sufren en silencio para no hacer público su sentir y, de esta forma, ser criticados y puestos en evidencia.

Trabajar con estos municipios, crear conceptos nuevos, construir una nueva mirada construida por todos y todas permitirá crear una mirada conjunta e territorial que identifique a cada espacio municipal como único y especial, donde se trabaje la igualdad de género, la integración, la transversalidad del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 y su capilaridad en todas las acciones del acontecer urbano de una forma más personalizada y adecuada a las necesidades y exigencias del territorio.

El ODS 5, que es la Igualdad de Género y la Agenda 2030, son herramientas que deben estar en la base del ordenamiento territorial y de la erradicación de las desigualdades, poniendo en la mirada de los territorios la necesidad de que se conciencie y actúe desde una perspectiva más igualitaria, incluyendo el género como un vértice fundamental y transversal de las políticas públicas y de los proyectos que se desarrollen en el territorio. Por lo tanto, son los municipios el ángulo y vértice indiscutible y necesario para el desarrollo y la aplicación de políticas y acciones firmes y contundentes en género e igualdad.

Estando en Brasil como asesora del movimiento municipalista latinoamericano, tuve la gran suerte de poder participar como consultora de un grupo humano para la construcción y la fundación del Movimiento de Mujeres Municipalitas de Brasil, que tiene entre sus objetivos promover la participación de las mujeres en la vida pública y política de sus municipios.

Este movimiento, con base en la Confederación Nacional de los Municipios de Brasil, es hoy día un modelo de buenas prácticas que ya tiene estadísticas municipales, en las que la participación de las mujeres en el acontecer municipal y rural ha crecido considerablemente, lo que pone de manifiesto la importancia de empoderar y trabajar con los municipios en la implementación de acciones que tengan como objetivo final las personas, sin dejar a nadie atrás.

En definitiva, si fortalecemos a las mujeres y a las niñas con programas, proyectos y políticas locales, estaremos trabajando para una Andalucía más justa y más equitativa para las personas.

MERCEDES C. BELLOSO
  • 12.7.19
“El Estado centralista ha sido la causa principal del fracaso de todos los gobiernos españoles en lo que va de siglo”. Esta era una de las frases más celebres de Blas Infante que hablaban de descentralización y, en cierta medida, de municipalismo, una temática que aún cuesta entender. Y es que se ha considerado el municipio como el espacio más cercano a las necesidades y demandas de los ciudadanos, el lugar de fortalecimiento político para ganar las elecciones autonómicas y nacionales y no tanto como el espacio donde verdaderamente se pueden desarrollar políticas públicas por y para las personas.



El municipio es algo más que una palabra que representa una división territorial administrativa que forma parte de la organización de un Estado. El municipio es el lugar más cercano a los ciudadanos y a las personas. Es donde el acontecer de la vida cotidiana se desarrolla, donde las personas comparten y aprenden a ser a través de los otros; el municipio es donde la cultura se eleva a su mayor exponencial; es donde las personas sueñan, planifican y crean su familia. Es por ello que hoy queremos hablar de municipios y municipalismo.

El municipio se puede definir de muy diversas maneras pero yo me voy a centrar en lo humano del municipio y en cómo podrían trabajar las Administraciones bajo el paraguas de la Agenda 2030 para buscar soluciones que permitan que los municipios se conviertan en el centro del desarrollo y de la creación de empleo y de oportunidades de vida digna.

En ese caso, se aplicaría una de las partes esenciales de la Constitución Española de 1978, su Título I, que trata de los derechos y deberes fundamentales y que en su capítulo tercero establece los principios rectores de la política social y económica. Así, su Artículo 47 recoge que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda y a trabajar desde los municipios para que la Norma Fundamental de la nación española sea aplicada de forma efectiva.

El movimiento municipalista pretende la descentralización no solo de la esfera económica, sino de la convivencia. De hecho, los municipios de España tienen mucha descentralización y autonomía, pero cabe decir que no la suficiente, ya que en muchas ocasiones se ven necesitados de las políticas regionales y nacionales, lo que les impide poder desarrollar todo su potencial.

Por supuesto, podemos hablar de lo económico desde el punto de vista de acciones y proyectos, que se ven abocados al reparto de recursos desde lo provincial y, en cierta medida, a las simpatías que genere el municipio y sus gobernantes.

Podemos definir que existen distintos municipios, dependiendo del volumen de habitantes. No tienen la misma fuerza los municipios pequeños que los grandes, lo que, en sentido estricto, no debería generar desigualdades. Éstas llegan, sin embargo, a la hora de pensar desde lo nacional en la representación de Administraciones públicas como puedan ser las oficinas de Empleo que, normalmente, se instalan en los municipios mayores.

Ejemplos como el anterior conllevan a que las personas que viven en municipios menores tengan que desplazarse para realizar ciertos trámites, a pesar de que cada día estamos más informatizados. Pero las máquinas fallan y eso hace que, irremediablemente, tengan que desplazarse.

Aparte, ¿están todos los ciudadanos lo suficientemente preparados para utilizar las nuevas tecnologías? Desde mi punto de vista, no y, por si fuera poco, ni las Administraciones ni los municipios disponen de personal que pueda orientar ni enseñar a manejar estos sistemas, lo que conduce a cierta discriminación hacia los denominados "analfabetos digitales".

Por otro lado, me gusta mucho hablar de la cercanía, de la importancia de los municipios, del territorio, como el lugar de convivencia, de diálogo y de búsqueda de soluciones; el espacio sociocultural donde las personas invierten su capital, tiempo y vida, esto es, el lugar donde las personas verdaderamente pueden crecer y cambiar.

Sin embargo, los municipios no están cumpliendo con esta misión política, ya que son muchas las acciones que se podrían desarrollar y no se hacen. El ejemplo más claro lo podemos tener en esas plazas, parques y espacios públicos en general que, cada cuatro años, se ven abocadas a nuevas obras porque son lugares de paso de los ciudadanos y cada partido que entra nuevo quiere dejar su huella y borrar la de las Administraciones anteriores, reformando plazas y lugares con el único objetivo de que los ciudadanos atribuyan dichas obras a tal o cual partido. A cambio de esta dinámica, se quedan muchas otras acciones necesarias sin realizar.

El municipio es el espacio donde verdaderamente se puede trabajar con el gran potencial de las personas. Para ello se hace necesario hacer partícipes a los ciudadanos de la toma de decisiones de las acciones que se van a realizar, pasando a ser el municipio, su Administración, un lugar abierto, transparente y donde todos y todas participen en sus decisiones y en su crecimiento.

La Agenda 2030 defiende la necesidad de “no dejar a nadie atrás”. Esto significa, en el amplio contexto de la palabra, que hay muchas cosas que cambiar en los municipios, que ya no basta con tener plazas bonitas, con tener festejos para que las personas se diviertan, con tener policía local cualificada que proteja a las personas...

Significa que precisamos cambiar e innovar. Traigamos a los ciudadanos a la gestión municipal, escuchemos lo que tienen que decirnos, gestionemos desde la diversidad, que es el mayor de los potenciales de nuestros pueblos de Andalucía, así como la multiculturalidad de esta sociedad. No tengamos en cuenta solo las macroeconomías que puedan venir a generar empleo: tengamos en cuenta las pequeñas economías de nuestros municipios, las que generan los autónomos, y trabajemos con todo el conjunto de ciudadanos por construir y crear el municipio, el territorio que queremos para nosotros y para ellos.

Traigamos a nuestros municipios, sedes académicas y cursos que atiendan la demanda del perfil económico-social de nuestros municipios; hagamos estudios y análisis de cuáles son los grandes potenciales de nuestro territorio junto con el sector empresarial y hagámoslo único y habitable, desde lo humano.

Es necesaria la creación de bolsas de emprendimiento, de espacios de diálogo público-privados, aceleradores sociales para sectores como las personas mayores, un gran desafío de los pueblos de España. Y, cómo no, generemos políticas de cercanía.

Está claro que las últimas elecciones, al igual que las anteriores, vienen proporcionando un mensaje muy claro: no queremos mayorías, queremos cercanía y queremos políticos que, junto con nosotros, nos ayuden a generar oportunidades para poder ofrecer calidad de vida a nuestras familias.

Llevamos mucho tiempo debatiendo sobre el despoblamiento, pues muchas personas abandonan las zonas rurales en España en busca de oportunidades. ¿Por qué no nos planteamos si hemos creado las suficientes oportunidades y, quizás, no hemos dialogado lo suficiente con los ciudadanos como para que juntos podamos crear nuevas formas de mantener nuestros pueblos llenos de vida?

Decía un escritor que conocía la realidad de España que “los poderes públicos y políticos de este país tienen la mala costumbre de ver siempre el lado que les interesa económicamente de una situación sin parar a ver el lado que podría ser pero que necesita de tiempo, dinero, confianza en los ciudadanos y esfuerzo”.

Creo que es necesario trabajar desde los municipios por la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y es preciso hacerlo con valentía, con firmeza y teniendo claro que son necesarios cambios y reformas para incluir a las personas y sus necesidades en la planificación y en las políticas públicas territoriales, dejando de lado la ya obsoleta forma de pensar en la búsqueda de votos, para comenzar a pensar en el buen vivir y en la necesidad de crear municipios y sociedades fuertes, sostenibles y de oportunidades para las personas, que son quienes viven y disfrutan de todos los avances que se realizan en el municipio –en especial los jóvenes y las mujeres en los territorios rurales–.

Hablar, militar y trabajar el municipalismo significa trabajar por y para las personas. Aquí y ahora.

MERCEDES C. BELLOSO
  • 5.7.19
El ser humano nació sin alas, por lo que la posibilidad de surcar los cielos no es posible por sí solo, no como hacen las aves más grandes y hermosas de la tierra o los pajaritos más pequeñitos y entrañables como el gorrión que, al ver su hábitat natural invadido por la llamada civilización, increíblemente se ha adaptado a vivir en las urbes e, incluso, ya existen muchas fotografías en Internet donde podemos verlo visitando las migas de comida de lujosos restaurantes.



Si bien es cierto que no tenemos alas, sí tenemos una mente privilegiada que nos permite volar con la imaginación, crear y, aunque sea duro decirlo, destruir con la misma fuerza con la que imaginamos y volamos. La vida cotidiana en la que vivimos inmersos es absorbente: nos inunda con su implacable contundencia, sumergiéndonos en la vorágine de la búsqueda, de seguir hacia delante sin dejar el ayer, sin nuestro consentimiento, lo que implica que nos deja poco espacio para otras cosas.

La implicación en temáticas más profundas es algo difícil, ya que nos abruman las miles de preocupaciones que se nos plantean desde nuestra posición en el mundo. Esta vida cotidiana, que bebe de las necesidades que nos han impuesto como son las de consumo, las de poseer bienes materiales sin que nunca sea suficiente lo que tenemos, nos sumerge en la tristeza.

Todo esto está unido a una incertidumbre que cada vez es más acuciante, lo que nos empuja hacia las dudas, el miedo y la casi obsesión por lo material y por el consumo desmedido. Todo este hastío y cansancio mental y físico nos lleva a buscar espacios de escape, para no pensar; espacios de inmovilidad, que nos permiten dejar temáticas más profundas para quienes cobran por ello.

Esto es preocupante porque lo que es de todos tenemos que cuidarlo juntos. Sin embargo, este círculo vicioso en el que nos encontramos nos lleva a que otros decidan nuestro futuro, por ello, estamos abocados a que esos otros u otras tomen decisiones por nosotros, lo que no siempre es positivo.

¿Se han preguntado alguna vez cómo se está especulando con lindos deportes que hablan de grupo, de unidad, de lucha compartida...?  Estamos en época estival de venta y compra de jugadores y podemos escuchar en las noticias que están vendiendo a tal o cual jugador por 15 millones para el club y 5 millones de euros al año para el jugador por un contrato de cuatro años. ¿De verdad una persona necesita tanto dinero? ¿Cuántos proyectos de reducción de la pobreza, de generación de empleo, de emprendimiento sostenible, de cambios productivos por otros más sostenibles, de formación y preparación de los medios rurales para hacerlos más atractivos y creando empleo para los jóvenes, para los jóvenes, se pueden ejecutar con 5 millones por año?

No creo que se pueda presumir de incentivar el deporte sano y la buena salud física y mental cuando se especula con tantos millones que podrían paliar parte del hambre en el mundo y mitigar los problemas de miles de familias en el mundo y cientos en España que viven con lo mínimo y que se ven todos los días invadidos de esa vida cotidiana que les dice "si no compras, no eres; si no tienes, no eres nada"; "lo mejor es tener y tener y tener". ¿O acaso no es eso lo que nos venden las televisiones con sus anuncios versados y estudiados al milímetro para atacar los sentimientos y sentidos de todos y todas?

Pero si algo tenemos los humanos es imaginación, ganas de superarnos y de buscar oportunidades y, como decíamos al principio, estamos dotados de una mente incomparable, que nos permite tener creatividad, soñar y volar y, sobre todo, buscar nuevas formas y modelos de vida que no sean tan invasivos con La Tierra y con la vida que hay en ella.

Ban Ki-moon,  ex secretario general de Naciones Unidas, decía que “lo rural puede vivir sin la ciudad, pero la ciudad y las grandes urbes necesitan de lo rural para seguir viviendo”. Por ello creemos que donde verdaderamente se pueden encontrar oportunidades es en el ámbito rural, en donde la simpleza se vuelve música, siendo necesario cohesionar lo rural con las nuevas tecnologías, con la innovación y con la calidad de vida.

Es necesario trabajar con los municipios y desde lo municipal, dotándolos de las herramientas necesarias para trabajar con los ciudadanos en la creación de oportunidades desde la transparencia, la cercanía y gobiernos municipales abiertos e participativos, dejando de lado las siglas partidistas, para trabajar desde lo cercano, con el pensamiento en que las mejoras que se hagan son para favorecer a tu vecino, pero también para favorecer la calidad de vida de todos los que habitan cada municipio.

La innovación social y la tecnología tienen que ir de la mano para crear oportunidades específicas para los sectores más desfavorecidos, por ello creemos que hay que trabajar con instrumentos y metodologías que permitan conocer y actuar de forma efectiva y eficiente en la erradicación de las brechas que han permitido llegar a situaciones insostenibles para una vida digna.

La lectura de la crisis económica y sus persistentes efectos nos deja importantes lecciones. Es necesario cambiar nuestro modelo productivo, hacer una profunda transformación ecológica de nuestra economía, asegurar que los beneficios del crecimiento económico redunden en menor pobreza y en mayor igualdad y asegurar los derechos humanos y nuestro Estado Social y de Derecho.

Por ello creemos que se hace necesario trabajar con la Agenda 2030 y con los objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) aprobados por Naciones Unidas y por los 193 países miembros en 2015. El logro de los ODS depende, más que nunca, de la habilidad de los actores locales, tanto públicos como privados y regionales, para promover un desarrollo territorial integrado, inclusivo y sostenible.

Como se subraya en el Informe de Síntesis del secretario general de la ONU, "muchas de las inversiones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible tendrán lugar a nivel subnacionales y estarán dirigidas por las autoridades y líderes locales". Tratándose del nivel de gobierno más cercano a la población, los actores territoriales locales se encuentran bien posicionados para crear conciencia sobre la importancia de los ODS y su relevancia para las comunidades locales.

Los ODS son relevantes para la gente común de todo el mundo, en este caso de España y de Andalucía. Los ODS tocan temas que se encuentran directamente relacionados con la vida cotidiana de las personas, de los negocios rurales, incluso los retos vitales, como son la pobreza, la desigualdad de género, el cambio climático y la inseguridad, así como los bienes públicos como la educación, la salud, el agua, la energía, la calidad del aire, de la vivienda, y la conservación de los recursos naturales.

MERCEDES C. BELLOSO
  • 26.6.19
Escribir sobre feminismo, género e igualdad es muy difícil hoy día, ya que son muchos los entendidos en la temática que sienten que se profana su discurso cuando se abordan estas temáticas desde la humildad y desde la realidad del día a día que nos ha tocado vivir a muchas mujeres y niñas en todo el mundo. Son muchas las desigualdades que aún hay que abordar y que necesitan mano firme y dialogante para conseguir vislumbrar el camino hacia el que nos queremos dirigir.



Cuando se habla de igualdad, se estereotipan desde ese imaginario colectivo los miedos que se han ido forjando a lo largo de la trayectoria humana, en la que se construyó un sexo débil al que, además, se dotó de roles denigrantes, obligando a dormitar en un largo sueño las múltiples inteligencias de la mujer y sus capacidades.

Hoy en día, aún cargamos con todos esos miedos, que se ven más acuciados aún si cabe por las exigencias de los mercados, en los cuales la mujer, en muchas ocasiones, opta por imitar el rol de los hombres para, de esa forma, ser más aceptada en los núcleos en los que se mueve.

La lucha de muchas mujeres y hombres ha conseguido grandes avances, gracias a los cuales la mujer puede demostrar sus cualidades de la misma forma que los hombres. Pero aún queda mucho para romper con los miedos y dar paso a la igualdad efectiva, ya que, como bien sabemos todos y todas, las brechas salariales y las oportunidades laborales son muy desiguales entre ambos sexos, lo que hace que la mujer no llegue a alcanzar su autonomía plena.

El número de mujeres en España sigue siendo mayor que el de los hombres. En 2018, la población femenina fue mayoritaria, con 23.818.952 mujeres, lo que supone el 50,97 por ciento del total, frente a los 22.914.086 hombres que son el 49,03 por ciento. Así, España tiene una densidad de población media, de 92 habitantes por kilómetro cuadrado.

Sin embargo, en la lista de desempleo o en las estadísticas de ocupación se puede ver claramente que son las mujeres, con un casi 60 por ciento, las demandantes de empleo, incluso llegando al 70 por ciento en algunos casos. Estos datos vienen a reflejar la situación precaria por la que pasan muchas mujeres en nuestro país, lo que representa un hándicap para ser víctima de exclusión social y laboral. Estas mujeres se ven abocadas a trabajos en economía sumergida y una vida laboral denigrante, donde no es valorada.

Las estadísticas que existen en el Instituto Nacional de Empleo (INEM) son aún más graves si cabe. Y es que, si incluimos en nuestra búsqueda cuál es la situación de mujeres de más de 45 años en desempleo y que poseen estudios técnicos medios y formación inferior, casi el 70 por ciento de estas mujeres tiene serias dificultades para encontrar trabajo, lo que las lleva a situaciones extremas de pobreza y dependencia.

Una gran mayoría de mujeres en el mundo hacen trabajos no retribuidos, como son las labores del hogar, los cuidados de sus mayores, ayudar a los maridos en las labores del campo o en la pequeña empresa familiar, sin tener por esa contribución social y laboral que realizan ninguna prestación económica, ni reconocimiento institucional, lo que da lugar a mujeres cada vez más débiles y vulneradas. Un país, un territorio, una región que no cuida a sus mujeres –que son la mitad de su población– no es un país sostenible.

Pero, como decíamos al principio, sobre esta temática ya hay y seguirá habiendo mucha literatura y estudios que hablan sobre esta problemática y sobre la importancia de abordarla desde distintas perspectivas. Es por ello que yo no me quiero centrar en lo negativo y en lo desequilibrado de este problema para, por el contrario, centrarme en posibles soluciones, muchas de las cuales ya vienen de la mano de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de la Agenda 2030.

Trabajar con estos colectivos, brindarles la posibilidad de crecer y de buscar sus propias oportunidades es un eslabón importante que hay que abordar desde la cercanía. No se puede generar una mirada colectiva si no se trabaja con el conjunto del colectivo y se buscan las oportunidades de crecer de forma conjunta.

Innovación, tecnología, buenas prácticas, territorialidad aplicada a calidad de vida, vida digna, mismas oportunidades, emprendimientos, trabajar desde la cercanía de las familias representan una pequeña parte indisoluble de la sostenibilidad, del crecimiento como personas, de la igualdad de oportunidades y de la erradicación de las desigualdades.

La política es fundamental para conseguir un mundo más justo, sostenible y equitativo, pero aún son muy pocas las mujeres que centran su vida en el ámbito político dentro de algún partido, ya que son muchas las barreras que aún hoy, en pleno siglo XXI, nos quedan por romper.

Por ello es necesario dejar paso a las mujeres no solo como un número que represente listas paritarias, sino también desde la valía, el aporte y la representatividad de las necesidades de las mujeres y de ellas mismas, ya que las mujeres representan a la mitad de la población mundial.

Creo que en el siglo XXI tenemos que avanzar, tenemos que construir en el aquí y el ahora un futuro más inclusivo en el que mujeres y hombres caminen lado a lado. Es momento de que juntas y juntos rompamos estereotipos, que podamos cohesionar las distintas formas de ver la vida, de sentir la vida y de dar soluciones y respuestas a nuevos momentos.

Para poder llegar a este nuevo estadio, tenemos que actuar ahora, en este momento, cada cual en su pequeña o gran parcela de actuación, dando la voz a quienes durante tantos siglos fueron calladas, escuchando la voz de la experiencia de los que ya sufrieron, impulsando desde la visión y la energía de los y las jóvenes nuevas formas de hacer las cosas. Innovar en políticas públicas más firmes, sin miedos, con la firme convicción de que la vida humana no es posible sin mujeres y hombres.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles vienen a decirnos de forma clara y concisa que la igualdad es transversal: no hay una acción, una planificación, un país, un gobierno, una sociedad que pueda ser sostenible si no se trabaja desde la perspectiva de género; si no se trabaja desde la creación de políticas públicas inclusivas que traten a hombres y mujeres de forma igualitaria.

La erradicación de las desigualdades, poner fin a la pobreza, tener un sistema sanitario de calidad, disfrutar de calidad de vida, cuidar de nuestro planeta... son deberes que tenemos pendientes y que tenemos que trabajar con la mirada puesta en la igualdad y en la transversalidad. Un mundo mejor es posible: y ese mundo es el que ya nos marca la Agenda 2030, sin dejar a nadie detrás.

MERCEDES C. BELLOSO

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